El 18 de septiembre de 2021, Marina y Raúl celebraron su boda en Lago de Maito, en Valladolid. Los novios cuentan que escogieron ese lugar porque es el que más les gustó desde el principio. “Buscábamos un lugar que se ajustase a nuestra personalidad, que fuese bonito y chic, pero no demasiado ostentoso. El Lago de Maito cumplía con estas condiciones. Se trata de un entorno natural en el que lo importante es precisamente eso, la naturaleza: el lago rodeado de árboles. Nos gustó mucho también el detalle del hórreo y el invernadero acristalado con el suelo ajedrezado”, cuenta la pareja.
Lo podéis observar en las fotografías que realicé. Siempre intento mostrar en ellas, además de a los grandes protagonistas del día, el entorno que les rodea. El espacio que escogen para la celebración es muy importante, ya que ahí se desarrollará todo el evento y siento que deben tenerlo como recuerdo en forma de fotos.

Marina y Raúl contaron con el reportaje de fotos, a mi cargo, y el vídeo de la boda, de la mano de Dúo Producciones.
La novia estaba preciosa con un vestido de Rosa Clará, de estilo ligero, con escote en V y manga larga, que combinó con unos zapatos de Yves Saint Laurent y un tocado de flores naturales. Como joyas, lució unos pendientes de Suárez y el anillo de pedida de Tiffany. El toque de color lo puso la Floristería Muscari, que confeccionó una composición de estilo silvestre, con eucalipto y flores en color burdeos y rosa palo.
AUA Siente la Belleza se encargó del maquillaje y el peinado de la novia, eligiendo un peinado con el cabello suelto y un rostro natural con los labios marcados en granate.



El novio se decantó por un traje hecho a medida que le sentaba como un guante. Escogió la firma Massimo Dutti Personal Tailoring.

Si por algo destacó la boda de Marina y Raúl fue por su entretenimiento y ambientación. La música fue un elemento clave, tanto en la ceremonia y en el cóctel, por Manuela Soriano, como en el banquete y en el baile con DJ NOBA Sound. En la boda, contaron con un saxofonista que amenizó con elegancia los diferentes instantes. La música era uno de los aspectos fundamentales para la pareja, ya que les encanta, suelen ir a muchos conciertos y festivales, de hecho, se conocieron en un festival, y quisieron que la música fuera protagonista, junto a ellos, en el gran día.









Llegado el momento del banquete, uno de los más esperados por todos, el Catering Los Zagales no defraudó, sino todo lo contrario, sorprendió a los paladares más exigentes. Además, también se encargó de la decoración floral, la papelería y la organización del día, siendo una de las empresas con los servicios más completos que los novios podían encontrar.




La decoración fue sencilla, ya que los novios no quisieron recargar el espacio con una excesiva ambientación: “Nos gustaba así, sencillo, simplemente aportando algo de decoración floral”. Además, decidieron realizar la boda al completo, excepto el baile, al aire libre, y fue todo un acierto, ya que hizo un día de sol espléndido y temperatura ideal”.
En el baile, los novios disfrutaron al son de Copenhague, de Vetusta Morla, “una de nuestras canciones favoritas, de nuestro grupo favorito, al que hemos visto muchas veces juntos. Además, Copenhague es el primer viaje que hicimos juntos”, confiesan. Con esta canción, abrieron la fiesta, que se prolongó hasta la madrugada y en la que todos disfrutamos muchísimo. Me incluyo, porque para mí, la fiesta es una de las partes más entretenidas de inmortalizar de una boda, es un momento en el que los novios ya se encuentran totalmente relajados y los invitados se muestran muy divertidos.


En esta parte de la celebración, los novios colocaron el photocall, pero era un rincón diferente, alejado de lo que se suele ver en este tipo de eventos. Estaba formado por un neón personalizado de Neonrocks y se podía leer la frase “Fill my heart with song”, que es de la canción Fly me to the moon, con la que la novia entró en la ceremonia. “Pusimos el neón colgado de una encina con dos sillones de mimbre, una cestita con atrezo y una mesa con una Polaroid y un libro de firmas para que los invitados se hicieran la foto al atardecer y nos la dejaran en el álbum”, indican.





Tanto los novios como los invitados que venían de fuera, pasaron la noche de boda en el Hotel Zenit El Coloquio, muy acogedor.
Le pregunté a los novios con qué momento se quedarían de la boda y esto fue lo que me respondieron: “Me quedaría con el momento en el que entré con mi padre a la ceremonia, ya que siempre había pensado que estaría muy nerviosa y no fue así en absoluto. Fue bajar del coche y ver el entorno tan bonito, a toda la gente a la que quiero allí y a Raúl al fondo feliz, que no pude más que esbozar una sonrisa que no me abandonó en todo el día. Otro de los momentos de gran subidón fue cuando, antes del baile, sonó Turnedo, otra de nuestras canciones favoritas, y todos los invitados comenzaron a cogerse de las manos y rodearnos en círculos mientras la cantaban. Fue una sorpresa preciosa”.
Saber que he inmortalizado cada uno de los momentos más especiales para los novios y que les quedarán para el recuerdo en forma de fotografías que conservarán para la eternidad es uno de mis mayores premios como fotógrafa de bodas en La Rioja.
También disfruté con ellos, algunos días antes, de la sesión preboda, en la que se mostraron completamente relajados y dejaron fluir los sentimientos. ¡Os dejo una selección de este reportaje basado en la naturalidad y en mostrar lo que realmente importa: el amor!











Si vosotros también estáis organizando vuestra boda y no queréis que os falten los recuerdos, podemos reunirnos y que me contéis qué tenéis pensado. Como fotógrafa de bodas, os asesoraré en lo que necesitéis y resolveré las dudas que os surjan. ¿Hablamos?

